Pabellón Nº 6

Gromov_Andrei

AIDOS TEATRO

Viernes 1 ,8, 15, 22 y 29 de julio, 20:30

Entradas: 12 € Anticipada reservando AQUÍ / 14€ en taquilla

 

La adaptación teatral  “El pabellón número seis” del dramaturgo ruso Antón Chejov podrá verse en Madrid en la sala el Umbral de primavera.

Tras su estreno en febrero en Teatro Tribueñe la obra producida por la compañía Aidos teatro, dirigida por Mariana Kmaid Levy y adaptada para teatro por Alex Rojo. 

moseika

Sinopsis:

En las afueras de una apartada ciudad de provincias se encuentra el hospital que dirige el doctor AndreiEfimichRanguin, un hombre apocado y meditabundo, abstraído de su labor profesional. En el pabellón para enfermos mentales se encuentra el ex maestro y ujier de juzgado IvanDmitrichGromov un enfermo de manía persecutoria de notoria intelectualidad que se encuentra recluido junto al judío Moseika un viejo sombrerero  enfermo e inofensivo que vaga mendigando por las calles pidiendo comida. El doctor y Gromov entablarán una relación de amistad tintada de admiración y necesidad creándose entre sí un vínculo simbiótico fundado en la dialéctica que trascenderá toda diferencia entre ellos para caer en una realidad común, que cambiará la vida al doctor Ranguin.

 

Reparto:

Iñaki Bordegaray

Alex Rojo

Alberto Romero

Dirección: Mariana Kmaid Levy

Dramaturgia: Alex Rojo

Música y efectos sonoros Alex Rojo.

Espacio escénico: Alberto Romero

Vestuario: Alberto Romero

Diseño: Mariana Kmaid Levy

Producción: Aidos teatro

 Andrei

Sobre la obra

Escrita en 1892, El pabellón número seis es el resultado de una serie de vivencias acopiadas por el aun joven escritor durante su viaje a través de Siberia a la isla de Salajin  en 1890 donde ofreció  asistencia médica a los presos y las familias de los mismos recluidos en la cárcel que era la isla. En la tesis resultante de su viaje La isla de Salajin se aprecia la dureza de las imágenes a las que el joven médico se enfrentó y se percibe claramente en la dual contemplación de su obra en esta franja de tiempo, la diatriba moral a la que se vio expuesto, mostrando los extremos donde se pone en jaque y a prueba la condición humana, así en su posterior obra El pabellón número 6 vierte este cáliz misterioso y gélido  creando un angosto desfiladero de espejos poliédricos  que supuso para el pueblo ruso después de los años un camino a verse reflejado en tan diversas formas. Una obra llena de simbolismo y de pequeños y sutiles acertijos para acrecentar la sensación de paranoia y manías adquiridas en el entorno que ocupamos.

Son muchas las afirmaciones referidas  e interpretaciones de esta pieza, la más conocida sin duda la del Político Vladimir Lenin quien afirmo que su lectura le había afectado y agobiado tanto que le obligo a salir  de su cuarto a respirar.Y cierto es que en un contexto que nos sea cercano, el  Pabellón psiquiátrico  que se nos describe, principal protagonista de la obra,  invita al espectador a situarse allí dentro  y compartir las dudas, el miedo y las angustiasde los personajes, a padecer con ellos la injusticia que un mundo idolatrado ahí fuera ejerce en un húmedo claustro enrejado que cohabitan, invita a compartir su esperanza por un lugar temperado donde la palabra tenga cabida. La reja como símbolo, un símbolo que debe ser descerrajado, con la simple y poderosa acción de preguntar activamente y de manera reflexivapara romper con la  imperante ignominia que nos somete a nivel humanístico. Plantear un mosaico de preguntas sin que la obra ofrezca respuesta alguna, es la premisa que se dispone.

El mismo, narra en contexto la desigualdad social y moral siendo pertinente observar la idea de que el humanismo  y la razón o el sentimiento y la pasión  estén por encima de los sistemas religiosos o políticos de clase, herencia o condición cuales fuere.  Inserto en el discurso de los personajes  se atisba  un debate a esta cuestión, a un nivel puramente ajeno a posicionamientos ideológicos, plantea una ley práctica de conducta y pensamiento cercana a un pensamiento Estoico que a su vez pondrá en tela de juicio.

La Novela cala y sirve como critica al proceso de desarrollodemográfico de la psiquiatría social, que supuso debates en la época. Bajo el prisma que Chejov percibió  en su tiempo,vemos como entre la Rusia zarista donde cárceles y hospitales compartían muros, rejas y uniforme y donde entre capitales y provincias existía una diferencia extrema en cuanto a personal e infraestructura  obligaba a la forzosa comparación de Rusia con países como  Alemania y su moderno pensamiento en la rama de filosofía, medicina y psiquiatría. Así describe el entrono ruso como insalubre y desentendido  y subraya  la decadencia ya no solo de un modo institucional o Físico, sino  de un modo fundado por una carencia de formación, valores y vocación y de alguna manera toma todo ello forma como símbolo atemporal y resume todo alleivmotiv propio del autor “no hay que rezagarse, seguir trabajando” seguir hacia delante, pese a la fatalidad. El pabellón nos dice “¿Saben? Nos hundimos ¿qué vamos a hacer por seguir a flote?” y ese es un tema hoy a nivel ético y filosófico, de absoluta vigencia.

Un dato importante que concierne a esta pieza es  la observación de la espiritualidad y  del tratamiento del tema de la inmortalidad del alma y la fe, por un hombre enfermo de tuberculosis  desde los veinticuatro años de edad y médico de profesión lo que le brindaba una particular visión y un elevado grado de consciencia, factor no siempre positivo para él,  demostró mantener intacta su creencia a este respecto hasta su muerte en 1904, podemos escuchar en esta obra en boca del doctor Ranguin “Si la inmortalidad existe, yo no la deseo”, de las anotaciones del poeta ruso  rescatamos una cita que enunció sobre el hecho de la inmortalidad “Sobre el miedo a la muerte… Sería mucho más aterrador vivir toda una eternidad sin morir  siquiera una sola vez”  la lectura de esta obra  denota una profunda visceralidad implícita del autor pero a su vez una excelente imparcialidad  que la eleva al grado mismo de tocar las profundidades abisales de Dostoievski e irónicamente y de un modo como solo él podría hacer, metafísicamente parece auto parafrasearse para fijar su comportamiento futuro y póstumo devenirescuchamos decir en boca de Gromov“Fue Dostoievski o Voltaire quien dijoSi Dios no existiera, lo habría creado el hombre y estoy seguro de que  si la inmortalidad no existe, tarde o temprano llegará a crearla la  mente humana.” Así el orfebre del alma, por más que en su retórica personal  pudiera oponerse, en su paradójico sino se inmortalizó así mismo a través de sus más de quinientos cuentos, novelas cortas, ensayo y su prodiga obra teatral aún bajo la creencia que su relevancia no duraría más de siete años tras su defunción, afortunadamente ahí desafino para beneficio del arte que tanto amaba y sobre todo respetaba, Porque lo valioso, lo verdaderamente maravilloso de la obra de Chejov es su presencia en cada rincón de las páginas que cualquiera puede reconocer, hasta parecerque se sienta junto a su lector,  silencioso tras sus quevedos analizando la reacción de nuestra lectura, conociéndonos es tocante que si lo encontramos lo recibamos con honores de maestro, pero conociéndole,  si viene y le invitamos a sentarse como Antocha, así le trataremos  como a un amigo y entonces estaremos dejando que nos hable.